Un nuevo mundo
Pensar en Guzmán siempre traía sonrisas espontáneas al rostro de Pablo, quien dirigía el grupo de avanzada 001. Pablo siempre se negó a utilizar los códigos cuando hablaba de persona a persona, mal que mal, seguía sintiéndose humano, pese a la negativa de Morales y Zimsky al respecto.
Francisca y Paula eran dos chicas preciosas, víctimas, ambas, de la coincidente y trágica característica única que les hacía diferentes al resto. Si bien la relación entre Paula y Francisca ha sido de competencia y un rencor muy guardado en el fondo, hacían un buen equipo, así que Pablo solo debía estar atento a que no tuviesen el tiempo libre suficiente para que pelearan por nimiedades. Jesús e Ignacio eran mucho más relajados en ese sentido, así que de ellos no se preocupaba, salvo, quizás, del espíritu impetuoso de Ignacio, que más de una vez, durante los entrenamientos, lo obligó a alejarse del grupo y continuar las misiones por su propio instinto. Algunas veces resultó, otras no, pero Pablo confiaba en su palabra, cuando se comprometió a seguir órdenes de manera estricta, allá afuera, en la guerra. Jesús, por su parte, aportaba una cuota de un humor muy negro al grupo, incluso en las campañas de tribulación, Jesús solía bromear con las diversas pruebas y hacía mofa de los malos momentos, su lema siempre fue “el buen humor es lo que nos mantiene vivos”, así que Pablo disfrutaba de la compañía de Jesús, o el Ilegal, como le decían, por su manía de penetrar a la fuerza en las bases de datos del INSEIN e ir adelantando los resultados oficiales de las diversas evaluaciones que les hicieron durante su formación.
¿Qué puedo decir de las chicas? Son hermosas ambas, sorprendentemente hermosas para ser “soldados”. Estoy seguro que gran parte de su rivalidad pasa por eso mismo; la competencia animalesca que suelen tener las mujeres sobre “quién es más bonita”. Una competencia infantil donde los únicos beneficiados siempre somos los hombres, porque las armas que se usan en la guerra de seducción son las mini faldas y los escotes pronunciados. Aún con el uniforme de entrenamiento, estas dos chicas se las ingeniaban para mantener babosos a todo el contingente.
El bus, especialmente acondicionado, se movía rápidamente por los más de
En el kilómetro 7 de salida, Pablo divisó una puerta metálica custodiada por 4 agentes SS totalmente armados en perfecta formación. Por más que buscó en la recientemente actualizada base de datos, no había registro alguno de dicha puerta, o las instalaciones que pudiesen custodiar, solo un código había grabado y Pablo lo memorizó para, algún día, averiguar de qué se trataba: SA-01. –Treinta segundos para la salida, recuerden, cuando el equipo 001 abandone el móvil, deberán seguir el camino trazado en el mapa virtual A0600, que los llevará hasta la salida de las instalaciones primarias del INSEIN, llegando a ese punto, recibirán nuevas órdenes a través del sistema de comunicaciones. Buena suerte-.
Treinta y cinco segundos después, el equipo de avanzada 001 veía cómo se alejaba el bus en la oscuridad. –Muy bien equipo, hora del show-, dijo Pablo mientras encendía la linterna de su rifle SS, un arma colosal diseñada en secreto para, como decía el doctor Yamahiro, “satisfacer todas las necesidades de un SS”.
El largo pasillo carente de luz se extendía hasta el infinito, y el neutro olor de las instalaciones del INSEIN, deban lugar a un nauseabundo olor a encierro y humedad. Una tenue luz titilaba a lo lejos, más allá de una suave curva, según el mapa virtual, se trataba de la salida al “mundo exterior”. El joven equipo llegaba al comienzo de una nueva etapa de sus vidas; la guerra. Pronto se vieron caminando por las vías de la línea 1 del metro de Santiago, con rumbo a estación Moneda, cuidando no tropezarse con uno de los veloces y durísimos trenes que conformaban el sistema de transporte público más eficiente de Latinoamérica.